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Es Abril, un año más tarde. Cada pez ahora es del tamaño de un dedo humano, y se les llama dedillos. Sus marcas de salmoncillos ya no se notan mucho, y los peces están intranquilos. Al derretirse la nieve de las montañas, el río crece y los peces salen hacia las corrientes del río. Los salmoncillos no nadan, flotan con sus cabezas apuntando hacia río arriba. Hidroide viaja con sus amiguitos. Sus riachuelo se junta con el Río Hood. Los peces se mueven hacia abajo en el agua, y viajan por lo general durante la noche para evitar predatores. En el camino, comen lombrices, moscas, y otros insectos más grandes. Los salmoncillos están creciendo rápidamente. El Río Hood se une con el Río Columbia. Hidroide y los salmoncillos están en la reserva de agua creado por la represa llamada Bonneville. La represa produce suficiente electricidad para calentar y prender luces para todas las casas en Portland. Lo hace sin contaminar el aire. Pero los pecesitos no están muy contentos con la reserva. No hay corriente que les indique en que dirección deben ir. El agua lenta es tibia. Los chinooks y otros salmones prefieren el agua fría. Otras clases de peces que les gustan el agua tibia les encantan comerse los pequeños salmoncillos. Pero Hidroide sabe que el peligro más grande está por llegar. Las represas de agua producen electricidad al caer agua sobre unas turbinas. Las aletas de las turbinas no necesariamente serían un riesgo para los peces, pero caer desde bien arriba de la represa sí. Es como si alguien se cayera desde un edificio de nueve pisos en menos de un segundo. La corriente atrae a los peces a la boca de las turbinas cuando Hidroide se dá cuenta de una pared metálica. Hidroide trata de acojinar a los peces pequeños al pasar por la pared metálica, pasando las turbinas hacia un túnel dentro de la represa. Pero el peligro todavía no se ha terminado. Este viaje marea a algunos peces. Las gaviotas saben esto, como tambien otros pájaros. Ellos esperan a los salmoncillos en el otro lado de la represa, y se comen a los peces mareados. Hidroide rápidamente mueve los salmoncillos chinooks del Río Hood en la parte baja del río. Los pecesitos crecen rápidamente. Son delgaditos, plateados, y miden casi cuatro púlgadas. Ya casi son "murgónes."
Para la media noche el próximo día pasan entre Portland y Vancouver. En las ciudades, las lluvias corren entre los lugares de estacionamiento y las calles y luego el agua corre dentro de los drenajes. Agua de los camiones de basura, agua de máquinas de lavar, químicas de jardines y sacate se juntan con estas corrientes. Alguien ha cambiado el aceite del carro y derramó el aceite dentro del drenaje. Hidroide tose por los vapores del aceite quemado, y rápidamente desvía a los peces de ese lugar. Una gran cantidad de peces vienen nadando desde la izquierda. La mayoría de ellos son salmones chinook de la criadera del Río Willamette. Las criaderas de peces reemplazaron los riachuelos que fueron inundados cuando las represas fueron construidas. Se quizo reemplazar el pez corriente con peces que nacen en las criaderas. Pero estos peces crecen protegidos en estos tanques. Ahora que están en los ríos, no pueden esconderse fácilmente ni saber cómo obtener su comida tampoco. Muchos de ellos no sobreviven esta jornada. Entre los salmoncillos Willamette hay algunos salmones más pequeños. Estos son los salmones cohos del Río Clackamas. Un mosco gordo vuela por encima del agua. Hidroide ve un anzuelo brillante en el mosco y trata de advertirle a los peces a que se vayan. Pero es muy tarde. Un pescador agarra a uno de los salmones jóvenes. Los salmones chinook del Río Hood aprende otra lección.
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